mi cumpleaños fue hace unos días. Nancy, Margaretha, Angelina y Raquel estuvieron en mi casa. Nancy preparó una fiesta sorpresa, colgó serpentinas, cintas de colores, adornos y un globo con forma de estrella en medio de mi sala.
en la noche, quité el globo de mi sala y lo colgé en mi habitación
ahora lo veo y pienso...
mi felicidad está contenida está contenida aquí.
pienso que puedo tocar mi felicidad, que se puede escapar por un agujero, que está flotando, o está en mi techo sujetada por un hilo y aherente, debajo del foco. si mi felicidad de verdad estuviera en ese globo, la podría descolgar un día y abrazarla, y la llevaría conmigo tirando de una pitita. pero mi felicidad no está ahí.
está en esos días que almorzamos con la puerta del patio abierta para que entre de un soplo el viento porque el sofocante calor nos humedece la frente, también está en las canciones que se repiten aleatoriamente en mi computadora, a veces mi felicidad está parada en sus dos patas de palo junto a las palomas grises en los semáforos. o está en los ocasos resplandeciendo con el sol, volviéndose amarilla, roja, ardiente, y luego hundiéndose en el horizonte. está en ellas también, en Nancy cuando me enseña a doblar la masa de los tequeños y se ríe de buena gana con alguna ocurrencia, en Margaretha cuando me llama y desde la bocina del teléfono la oigo sorbiendo mandarina "voy a tu casa mañana", en mi gato que descansa a mi lado, enroscado con el vientre tibio, y se estira y siento la tensión de sus músculos, y acaricio su pelaje y encuentro a mi felicidad siendo exhalado por su nariz húmeda.
a veces estoy cantando, y de súbito siento la melancolía cogiendo el cuchillo embarrado de mantequilla, y me asalta por la espalda, me empieza a rebanar como al pan francés, me quita todo lo que llevo adentro, y luego de su asalto impetuoso me deja vacía, y yo que quiero tanto a la melancolía, yo que pienso en ella y la miro con lágrimas en las pupilas mientras me atraviesa con su arma; entonces cuando veo todos mis recuerdos puestos sobre la mesa desentrañados de mi pecho con un cuchillo de cocina comprendo que la melancolía y yo podemos sentarnos a hurgar los restos y alimentarnos de ellos.
pero la felicidad es preciosa e incompleta. viene como los premios en las botellas de gaseosas, tienes que hallar la otra mitad de la palabra AUTO-MÓVIL para canjearla y eso tiene una medida de dificultad... donde quiera que se encuentre, esa otra persona está segura de que hay alguien con la tapa que complete su parte, otros la desechan porque no creen en la suerte, yo sí creo pero me da miedo tener la oportunidad de tentar al destino y por eso no participo de la promoción.
pero un día quisiera ser valiente, ir de tienda en tienda comprando todas las botellas de gaseosas para ganarme el premio. Y cuando el encargado diga: "Así que buscando el premio ¿no?"...
"buscando el paraíso, señor"
... o l a f e l i c i d a d
chau
PD:
En mi casa las flores no se marchitan, antes las botan a la basura...

en mi casa puedes encontrar a la felicidad marchitándose en el recogedor de trastes.
2 comentarios:
Es precioso... Me gustan tus palabras. Puedo saborearlas, tocarlas, sentir como se escapan entre mis dedos... Oirlas, oir como suenan y me estremecen...
Felicidad, felicidad...
la felicidad está en tu corazón, simpre estuvo y estará ahí, nunca estuvo ni estará en las botellas de gaseosas...
Besos:)
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